Nuevas sorpresas esperan…

Saludos a todos!

Vale la pena escribir para explicar el porqué de la ausencia en el Blog. Estamos llevando a cabo un gran proyecto

 

titulado LUMEN VERITATIS (Ya no Lumen Veritas). Estamos creando – con todo un equipo nuevo – una página web completa, además de videos de alta calidad, que pronto difundiremos. Haremos un gran lanzamiento de este trabajo que Dios nos ha encomendado. Estamos trabajando para ustedes, y sobre todo aportando para que este mundo necesitado de la Verdad, pueda tener recursos de primera mano para el conocimiento personal, la promoción de la vida y la familia y sobre todo la evangelización.

Les mantendremos informados de lo nuevo que se viene ;)

 

Animalismo y Ecologismo

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Actualmente se vive una sensibilidad – diría yo – extrema hacia los animales y la naturaleza (con “n” minúscula) de tal manera que por momentos podemos confundir la dignidad del hombre y ponerlo por debajo de la naturaleza y los animales. Ésta es una realidad que habla mucho del daño que ha causado la ideología de “los verdes”, que son aquellos que han desfigurado la ecología y la han convertido en ecologismo.

Los animales

No hace mucho conversaba con una amiga, y le planteaba una situación – entre broma y seriedad – en donde le preguntaba: “Si estuviera frente a una calle y hay un perrito cruzando la calle y en la otra calle vez a un bebe cruzando la calle, ambas calles grandemente transitadas, ¿a quién salvarías de ser atropellado?”… su respuesta fue para mí desconcertante, y confío en que para cualquier persona que tenga una sana razón también será desconcertante. Me dijo que “Salvaría al cachorro por supuesto, porque el niño puede razonar y saber que lo van a atropellar, mientras que el cachorro no sabe”

Grande y atrevida es la ignorancia por supuesto, para creer que una criatura tiene ya la capacidad de discernir y razonar entre lo que debe y no debe hacer, sin embargo lo que más me asombra del asunto es la preferencia por los animales, y ésta es una preferencia que es guiada por una sensibilidad muy mal encaminada, gracias a la dura campaña de los animalistas que pretenden dar a los animales una vida parecida o incluso mejor que la que vivimos nosotros seres humanos.
Ciertamente, eso explicaría el lujoso hotel para perros que existe en pleno centro de Manhattan o los costosos Spa para animales – para que puedan relajarse de su vida estresada supongo – sin embargo, en la mente de estas personas que han gastado (gastado es la palabra más educada) millones de dólares para construir estos espacios, jamás se les ocurrió tal vez, hacer un plan de acción para llevar agua potable a Zambia, un país que pertenece al “cinturón de cobre” en donde el 86% de la población es verdaderamente pobre. Ésta gente realmente daría lo que fuera por una plato de agua, de los que dan en los hoteles de lujo para los perros.

Aclaro de una vez – en caso de existir malos entendidos – no tengo absolutamente nada en contra de los animales, más bien los amo demasiado y tengo también una gran sensibilidad por ellos, de manera que las corridas de toro me parecen una verdadera abominación, y el maltrato a los animales una práctica que debe ser castigada (no porque los animales tengan derecho, sino porque nosotros tenemos la obligación de proteger la Creación), pero es momento de que tomemos un poco de consciencia y aprendamos a ver con mayor rectitud el amor a la Creación, de manera que no pongamos éste amor por encima del amor al hombre. Puesto que, es increíble cómo la gente es capaz de tener mayor sensibilidad por un perro de la calle, que por un niño que está pidiendo dinero en los semáforos.

La Creación

Vivo en un país en donde a la naturaleza se le llama “La Pachamama”  la “Madre Tierra”, que no es otra cosa que una creencia religiosa de los pueblos andinos, en donde se le atribuía no solo alma a la tierra, sino incluso voluntad. De manera que hay que pedir permiso para arrancar una hoja y pedir perdón por talar un árbol. En otras palabras la Pachamama es una divinidad de estos pueblos andinos. Ciertamente, comprendo la intención de nuestro Presidente por respetar las culturas de las pequeñas comunidades, pero algo que debe guiar a la sana razón de un líder es, que la minoría o las excepciones no pueden ser la regla para la mayoría. Ésta creencia de que la tierra tiene alma, o de que la naturaleza de alguna manera nos escucha, no es otra cosa que la repetitiva teoría de Gaia, en donde la Tierra es una especie de diosa.

A muchas de estas personas les cuesta creer que existe Dios y que ese Dios se hizo Hombre en Jesucristo… cito con mucha razón a San Josemaría Escrivá de Balaguer que decía “No tienen fe. – Pero tienen supersticiones. Risa y vergüenza nos dio aquel poderoso que perdía su tranquilidad al oír una determinada palabra, de suyo indiferente e inofensiva – que era, para él, de mal agüero – o al ver girar la silla sobre una pata”.[1]

Hago un llamado al sentido común una vez más, para que podamos entender en la Creación la grandeza de Dios y en sus criaturas podamos reconocer la inmensidad de su Amor.

Nota: Contestando a la duda de una querida amiga: Los animales NO van al Cielo, y después de su muerte no entran en ningún estado, por la sencilla razón de que no poseen alma ni capacidad de discernimiento como nosotros, de manera que no existe tal cosa como el Cielo de los perros. De manera que, los llevamos en el corazón ;)  


[1] Camino, Fe, Cap. 26, 587

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